Crónica a mitad de recorrido del Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz
16 julio 2009 at 20:06 1 Comentario
Ya hemos rebasado el ecuador del Festival de Jazz y va siendo hora de que cuente aquí algo, que llevo unos días muy vago. Como decía el otro día, una de las cosas más interesantes de este festival es que siempre te llevas sorpresas, y este año no iba a ser la excepción. Del concierto de ayer no esperaba gran cosa (a pesar de que en el programa firmaba Pat Metheny) y, en cambio, ha sido la sorpresa agradable de la primera mitad del festival. En la primera parte, Metheny y Charlie Haden, ellos dos solitos, llenaron el escenario con su dúo de guitarra y bajo. Bueno, ya lo llenó desde el principio el propio Metheny con esa guitarra que más parece un cuarteto de cuerda (o quinteto, o vete a saber qué). En la segunda parte del concierto el piano de Diego Amador me recordó mucho a la guitarra de Paco de Lucía y a los pianos de Chano Domínguez y Michel Camilo. Hasta se marcó unos compases de Piazzolla, no se si para engancharme porque sabía que a mi el flamenco este, ni fu ni fa. Me enganchó. Y la sorpresa final: Kepa Junkera, fuera de programa, que se unió a la fiesta con todos estos monstruos. En resumen, una gran fiesta.
El concierto del martes, para mi, fue más desigual. En la primera mitad intervino el pianista Brad Mehldau. Gran pianista, seguro. Pero el programa no me atrajo lo más mínimo. Es en estos conciertos cuando me doy cuenta de que en realidad no me gusta el jazz. Pero no se puede negar la calidad artística de todos los músicos. En la segunda parte
se homenajeó en su 50 aniversario al disco de jazz más vendido de la historia: Kind of Blues, con la intervención de uno de los músicos que lo grabaron: el batería Jimmy Cobb. Si en la primera parte me di cuenta de que el jazz no me gusta, en la segunda supe que no tengo ni idea de jazz: ¿cómo es posible que no me sonara ni una pieza del disco de jazz más vendido? Al menos descubrí las razones de por qué es el más vendido.
El lunes la programación sustituyó la tradicional música electrónica por un concierto de blues y gospel. En la primera parte estuvo la guitarra de John Scofiel desgranando algunas piezas de blues y gospel, rodeado de un buen grupo de músicos. Me pareció destacable el pianista, que se marcó un extraordinario solo al final de la actuación y que me dejó con ganas de más piano. En la segunda parte, los Blind Boys of Alabama nos trajeron los cantos religiosos del sur de Estados Unidos. Oimos unas voces muy compactadas y armoniosas aunque, como crítica, demasiado tapadas por los instrumentos. Me quedé con ganas de escucharles a-capella. Tienen que sonar fabulosamente bien.
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1.
ceronegativo | 16 julio 2009 a las 20:36
veo que te está cundiendo tu “rodriguez”
disfruta que lo bueno se acaba pronto